martes, 19 de julio de 2011

No hay que jugar con los elementos....


ELMUNDO.es | Madrid
Nakale Point es un popular destino turístico de la isla de Maui, en Hawái. Miles de personas se acercan a este paraje natural cada año. Su principal reclamo son los géiseres. Un atractivo que ha perdido gran parte de su encanto desde que David Potts, un californiano de 44 años, fuera absorbido por un géiser frente a su familia que asistió, impotente, a su más que probable muerte, según informa el diario local 'Hawaiinewsnow.com'.

Los equipos de rescate han pasado tres días buscando a Potts o -al menos- su cadáver. Todo en vano. La tierra parece habérselo tragado para siempre. La última imagen del desaparecido es la fotografía que tomó otro turista que fotografiaba a sus hijas en el mismo lugar y en ese momento.

Las autoridades locales niegan tener responsabilidad alguna sobre este hecho. Alegan que los testigos le vieron bailar alrededor del agujero y que un golpe de agua le precipitó dentro. Además, afirman que se trata de una propiedad privada, por lo que ni podían ni debían poner señales avisando del peligro. Aparentemente, el único aviso era un cartel pintado a mano que reza: "Géiser: aparque y camine por su cuenta y riesgo".

El director de operaciones de la división de Honolulu de Seguridad Océana y Servicios Salvavidas, Jim Howe, comentó al periódico hawaiano que la gente que cae en géiseres no suelen tener esperanza. El rescate es prácticamente imposible.

"Si alguien es tragado por uno de estos géiseres, no hay realmente nada que hacer sin que nadie ponga su vida en riesgo. Haríamos lo que fuera para rescatarlo, pero sin algún tipo de cabo o algo es imposible. Además, no puedes hablar (por el ruido creado por el géiser). Si miras al fondo de esos agujeros, verás que están llenos de 'wana' (erizos de mar). Son muy afilados. No haría ningún bien entrar para salvar a alguien. También se quedaría atrapado", concluyó.

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