jueves, 1 de noviembre de 2012

Que Dios la acoja en su Seno!!!


LO EFIMERO DE LA VIDA HUMANA

Todos tenemos a alguien que se va de este mundo cruel y despiadado.

Decimos sin mucha convicción : Descanse en paz.

Mañana asistiré a un responso y entierro de una persona de la familia de mi esposa que ha llegado a los 95 años.

Siempre fue muy animada y, aunque enviudó hace ya unos quine años, nunca ha dejado de interesarse por todos los temas de este mundo tan lleno de ruidos y sin propósitos que nos tenemos que tragar cada día de nuestra vida.

Podías hablar con ella de temas tan dispares como la política y sus representantes. Como la educación de nuestros descendientes. Como se ha está degradando la convivencia. Como han estado proliferando las maldades de unos y de otros. Como se ha incrementado la delincuencia. Como se ha rebajado el nivel moral de nuestros congéneres. Como podremos hacer frente a nuestras desdichas. Como ayudar a nuestros contemporáneos a ser mejores, y un largo etc., etc. de cuestiones vitales.

En los últimos años, después de fallecer su esposo, algunas veces le visitamos y otras veces le trajimos a nuestra casa en el bajo Montseny para pasar algún día en medio de la naturaleza.

En los últimos tiempos no pudimos lograr traerla, pues siempre tenía algún percance que le hacía padecer por su edad. Siempre recordaremos la vez que en el aeropuerto se le cerraron las puertas correderas y la derribaron al suelo. Causándole daños y teniendo que estar mucho tiempo hospitalizada. Nunca le dieron la razón y no le indemnizaron por el accidente.

Iba sola en avión a pesar de tener más de ochenta años, para ver a su único pariente joven que se había casado y residía en Palma de Mallorca. Casi cada año iba a verle a pesar de su edad.

Este pariente lo ahijaron el matrimonio, ya que era hijo de una sobrina, no deseado por ella. Le trataba tan mal, con palizas en su más tierna infancia, hasta el extremo de dejarle casi ciego. Vivió vendiendo cupones de los ciegos y con la ayuda de este matrimonio pudo rehacer su vida, hoy está casado y tiene dos hijos, gracias a los desvelos de sus tíos.

Durante su vida siempre estuvo muy cerca de toda su familia y también de la de su esposo.

A mi esposa cuando era una niña y tenía que hacer la primera comunión ( Esto era un gran acontecimiento en nuestra infancia. No como ahora que ya no se estila. Pero si todos quieren celebrarla de forma civil. O sea : Sin comunión religiosa). Pues digo, que ella era una gran modista de barrio y le confeccionó el vestido de primera comunión ( En casa tenemos a mi esposa fotografiada con este vestido y con todo los ornamentos del caso).

Dentro de lo que nos recuerda nuestra infancia, siempre hay un apartado inmenso de recortes de los momentos felices. Aunque los momentos felices fueran muy pocos debido a que pasamos nuestra infancia en los duros tiempos de la posguerra.

Hoy las cosas son distintas, no tenemos posguerra pero se le va pareciendo a marchas forzadas.

Como digo, las personas que han vivido tantos años cuando se van dejan una marca imborrable en los que nos quedamos.

Quisiéramos ser como ellos y dar alegría a nuestros descendientes, sean hijos, ahijados, nietos, biznietos, o simplemente parientes de cualquier grado y condición.

No creo que nosotros seamos mejores que ellos. Solo creo que nos marcaron la senda de ser siempre nosotros y no irnos muriendo por el camino.

Cada día hemos de dar gracias por seguir con vida y poder llevar a cabo nuestro destino en este mundo.

Unos debemos de hacer todo lo posible para que nuestros descendientes encuentren su camino en esta vida. Otros debemos de ayudar en lo que podamos a todos ellos. Otros debemos de hacernos cargo de las dificultades que se les van presentando en su caminar por la vida y tratar de ayudarles de alguna forma. Sea en forma de consejos, sea en forma de animarles, sea en forma de colaborar con sus gastos (Siempre que podamos hacerlo), o tantas y tantas otras maneras de intentar ayudarles.

Nuestra generación ya pasó por casi todos los problemas que se pueden dar en la juventud, en la adolescencia, en la vida de adultos y en todos los rincones de nuestra existencia. Ahora pasamos por la madurez y seguimos ayudando a nuestros descendientes para que lleguen ellos también a la madurez que nosotros hemos alcanzado.

Así como ahora escribo estas líneas para dar un sentido homenaje a una persona que fue todo menos madre ( No tuvo ningún hijo en su matrimonio que duró más de cincuenta años), espero que alguien en el futuro lo haga con nosotros ( Las personas que hoy ya somos  consideradas maduras y que algún día seguiremos sus pasos).

Descanse en paz.

 

El abuelo triste!!!

 

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