lunes, 24 de junio de 2013



Eldiario.es continúa con su serie sobre los excesos en la red de aeropuertos de España con una quinta entrega sobre el aeródromo de Murcia.

Murcia cuenta con dos aeropuertos internacionales; uno de ellos, el de Corvera, sigue sin estar operativo a pesar de una inversión de 266 millones de euros.
Otro proyecto, el 'Air Park Spain', ha resultado un fiasco: unos promotores alemanes comenzaron a construir una urbanización aeronáutica que ahora está invadida por los conejos.

Javier Ortega Figueiral
Una región de 11.000 kilómetros cuadrados, 1,4 millones de habitantes y dos aeropuertos internacionales tan próximos que desde la torre de control de uno se puede ver la del otro. También cuenta con dos bases aéreas del Ejercito del Aire y dos aeródromos para aviación general o deportiva, siendo uno de ellos una curiosa pero inviable urbanización aérea. Completan este tupido mapa aeronáutico nueve campos de vuelo para ultraligeros y varios helipuertos, todo un despliegue para la región de Murcia que, además, tiene el aeropuerto de Alicante a tan solo 80 kilómetros de su capital o la zona del Mar Menor, su principal centro turistico.

El aeropuerto internacional de Murcia, también base aérea del Ejercito del Aire abierta al tráfico civil y comercial, tiene su origen en un hidropuerto para el uso de las aeronaves de la Armada en tareas de formación de nuevos pilotos a partir de 1933. Este lugar no dispuso de una pista de aterrizaje terrestre y asfaltada hasta 20 años después.
 En verano de 1964, el Ejército autorizó el aterrizaje de aviones civiles y comerciales y tres veranos más tarde se estrenaron unas instalaciones segregadas para pasajeros que incluían una pequeña terminal, una plataforma de aparcamiento de aviones y nuevos accesos terrestres, instalaciones que se usaron esporádicamente hasta la llegada de los primeros vuelos regulares a Madrid, Barcelona y a la vecina Almería a partir de 1968. El hecho de compartir la pista de vuelo con los alumnos de la Academia General del Aire restringía el horario operativo de los operadores civiles los días laborables. En cambio, durante los periodos vacacionales y en fines de semana, el Ejército no ponía restricción alguna a los aparatos de pasajeros, una situación que fue variando con el tiempo siempre a expensas de las necesidades de los nuevos pilotos militares.   
 En la década de los 80 y 90, las cifras anuales de pasajeros se movieron entre los 40.000 y los 100.000, por lo que Aena, siempre en coordinación con el Ministerio de Defensa, decidió ampliar la terminal y plataforma para poder llegar a atender hasta cuatro vuelos a la vez.


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