lunes, 21 de octubre de 2013

Los edredones y almohadones de plumas pueden causar fibrosis pulmona.

JANOT GUIL / BARCELONA
Día 21/10/2013 -

Un estudio del hospital universitario Vall d'Hebron revela una de las causas de la fibrosis pulmonar idiopática.


«Habrá preocupación. Yo me he intentado adelantar contactando con algunos fabricantes de edredones para realizar más estudios conjuntos, pero no me han contestado». El vaticinio lo hace en conversación para ABC el doctor Ferran Morell, catedrático de Neumología y principal autor de un estudio elaborado en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona que hoy sale publicado en la prestigiosa revista científica británica «The Lancet Respiratory Medicine».

Un grupo de investigadores de este hospital y de su servicio de Neumonología ha demostrado que la exposición a edredones y/o almohadones de plumas naturales, así como también a aves y hongos en cantidades mínimas pero persistentes es una de las causas de la fibrosis pulmonar idiopática, una enfermedad reconocida en 1940 y de la que no se sabían las causas. Lo que sí se conoce es que los pulmones se fibrosan —cicatrizan y pierdan elasticidad— y sus primeros síntomas son tos y ahogos. Afecta a 10.000 personas en España, tiene un pronóstico de supervivencia de entre 3 y 5 años y para combatirla no hay más tratamiento que el trasplante pulmonar, que no es aplicable a todos.

Un estudio que cambiará los métodos de diagnóstico
El estudio, que revolucionará los métodos de diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, se realizó en Vall d’Hebron entre 2004 y 2011 en 60 pacientes que sufrían esta fibrosis y que, al adaptarlos a la normativa internacional de 2011, quedaron en 46. Según explica el doctor Morell —que forma parte de un equipo integrado por la doctora María Jesús Cruz, el doctor Xavier Muñoz y la neumóloga Ana Villar, entre otros—, los resultados han llegado tras una ardua investigación que incluye nuevas pruebas diagnósticas, además de las que habitualmente se utilizan para detectar la enfermedad —escáner pulmonar—, así como visitas al domicilio y lugar de trabajo de los pacientes. Una nueva metodología que en parte deberá ser adoptada como preceptiva desde ahora en todos los centros del mundo.
Factores ambientales
En la visitas al domicilio o al trabajo de los pacientes se realizaron mediciones en el aire para localizar fuentes de antígenos conocidas como causantes de fibrosis pulmonar, tales como algunos hongos —Penicillium y Aspergillus— plumas o isocianatos, un compuesto utilizado en la industria —por ejemplo, automovilística— para fabricar, plásticos, espumas o pinturas.

Tras conseguir los extractos antigénicos, procedentes de las diversas materias, los investigadores buscaron en el suero de los pacientes para detectar si la presencia de antígenos en el ambiente había propiciado que desarrollaran anticuerpos IgG (inmunoglobulina G), como defensa. Y así fue. «Son anticuerpos distintos a los que provocan las alergias, que son inmunoglobulina E», matiza Morell, que de esta forma precisa la naturaleza de la enfermedad. Después se realizó una broncofibroscopia con estudio del lavado broncoalveolar (secreciones) y una criobiopsia para extraer tejido pulmonar. Finalmente, se les realizó una prueba de inhalación exponiéndolos al antígeno sospechoso.

Un tratamiento posible
Tras estos estudios, las conclusiones se concretaron en datos. A casi la mitad de los pacientes, 20 de 46, se les pudo quitar la etiqueta de enfermos idiopáticos, ya que con las pruebas se les pudo diagnosticar una neumonitis por hipersensibilidad crónica, enfermedad que sí tiene tratamiento a base de corticosteroides, que permite doblar la supervivencia respecto a la fibrosis pulmonar idiopática. Hasta unos siete años.

Los otros 26 pacientes restaron idiopáticos, es decir, no se les pudo diagnosticar de neumonitis por hipersensibilidad crónica; aunque los investigadores sospechan que sí desarrollaron la enfermedad. «Seguramente no la detectamos porque a ellos no pudimos hacerles todas las pruebas, porque estaban ya en estado muy avanzado de su enfermedad», explica.

Sin embargo, el quid de la cuestión, está en los 20 pacientes que obtuvieron un diagnóstico. A diez de ellos se les pudo asociar su fibrosis a la exposición a edredones de pluma natural —de pato y oca—, nueve a la exposición de hongos y aves, y uno, a los isocianatos. Este último caso era el de un hombre que trabajaba en la industria de la automoción.

Eliminar riesgos
Llegados aquí, la pregunta es obligada. ¿Dormir con edredones provoca indefectiblemente fibrosis pulmonar? «Lo que hemos hecho es identificar un factor de riesgo en la fibrosis pulmonar idiopática, las plumas. Pero hay que destacar que esta enfermedad, como muchas es resultado de una combinación de factores ambientales y de predisposición genética», explica. El problema aquí es que no se ha avanzado aún en codificar aquellos genes que pudieran ser decisivos en el desarrollo de la fibrosis pulmonar idiopática. De ahí la importancia de identificar, al menos, algún factor ambiental, de exposición, argumenta Morell.

Combinación de factores ambientales y genéticos
Con todo, el investigador subraya que no se sabe qué peso tiene la genética y qué peso la exposición a según que antígenes en la enfermedad. Aunque las cifras sugieren que la genética es la clave. De hecho, subraya, no es proporcional el número de casos diagnosticados de fibrosis pulmonar idiopática con el número de personas que están en contactos con aves, por ejemplo. «Se calcula, según nuestros estudios, que un 30 por ciento de catalanes, unos 2,25 millones, duerme con edredrón y, en cambio, sólo hay 2.000 afectados diagnosticados en Cataluña», argumenta. Además, añade, hay gente que está muy expuesta a aves, como los colombófilos, y usualmente no desarrolla la enfermedad.
La virtud del estudio, explica, es que demuestra que pequeñas exposiciones reiteradas a productos como plumas pueden causar la fibrosis. Así pues, a partir de ahora, «cada uno debe decidir si usar edredón y vigilar su salud, o bien no usarlo y eliminar riesgos», concluye.

Seguro que los fabricantes de productos con plumas —por ejemplo, IKEA— no tardarán nada en ponerse en contacto con él...fuente: ABC.ES

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